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jueves, 9 de febrero de 2012

Comodoro, mis efectos personales

Qué manera de andar tenía, qué risa tan fuerte. Yendo y viniendo, matando y viviendo. Viviendo a cualquier precio; el de su cabeza rondaba los millones de reales. 
Sal y arena en su pelo. 
La piel, el mapa de la vida: cicatrices de antiguos roces, y no precisamente de los labios de la mujer a la que amaba. Porque entre todas las putas del reino, sólo una supo enredarle con su mirada, comprarle con su sonrisa y beberse sus te quieros. Ella se ancló a su alma y salió corriendo. Desapareció para siempre.
Por eso él la buscaba por todos los puertos, por eso ondeaba esa bandera en su barco. Por eso él era quién era. Descarado, cretino, mentiroso, un Don Juan y un ladrón. El ron siempre haciéndole compañía, una buena copa a tiempo salvaba a muchos de ahogarse en su propio dolor. Porque si algo era él, era un saco de dolor armado con un revólver y la sonrisa demasiado bien puesta. Y bien lo sabía: la sonrisa se lleva por fuera, y el dolor se lleva por dentro, en una esquina donde nadie lo vea.


Porque ante todo, un pirata es fuerte, más que fuerte, un pirata es un pirata.

2 comentarios:

  1. http://www.youtube.com/watch?v=zH1SKXWkLEA&feature=related

    Creo que con este vídeo, que espero que te guste, tengo todo dicho para tu "atracción-fatal" hacia el Capitán Jack Sparrow.

    PD: Podéis recordar este día, como el día en el que casi, capturáis al Capitán Jack Sparrow

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  2. jajajajjajaja Muy bueno, sisi! Le amo, es tan....Jack Sparrow...
    PD: Yo le capturaría.

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